El niño vago no existe

El niño vago no existe

Por Mercedes Moya

Las estadísticas son demoledoras: uno de cada cinco estudiantes no comprende lo que lee y falla en todas las materias. Un grave problema que hay que detectar a tiempo porque puede conducir al abandono de los estudios.

Cuando me dirijo a recoger las notas de mi hija (6º de primaria) en el pasillo del colegio me cruzo con otra madre con la cara desencajada: “Mi hijo tiene que repetir….” me dice.
Pero ¿es esta una solución si no se cambia el modo de enseñar al estudiante?
 
No es nada nuevo, un niño va a la escuela y le enseñan a leer, reconoce las letras, se las aprende de memoria e incluso es capaz de leer las palabras y las frases correctamente pero no se entera de lo que está leyendo… solo emite sonidos que no tienen en realidad ningún contenido para él. Con los problemas de matemáticas es aún peor porque es incapaz de descifrar qué es lo que le están pidiendo y “La lectura es un proceso de interpretación, no solo de recepción, y para que pueda desarrollarse posteriormente una lectura adecuada en las edades tempranas, son necesarios algunos requisitos: percepción, atención, representación, comparación con el conocimiento previo, procesamiento de la información, memoria, vocabulario, estructuración, entre otros». (Jara Acín, psicóloga infantil)
 

¿Y qué sucede cuando la función ejecutiva del niño está dañada?

Pues que es un puzzle difícil de completar. Los problemas de atención tengan la etimología que tengan tienen consecuencias en las aulas. Suelen generar dificultades de aprendizaje (lectura expresiva, comprensión lectora, escritura y cálculo) y, a largo plazo, fracaso escolar.
 
Según el doctor José Ramón Valdizán, jefe de servicio de Neurofisiología de la Clínica del hospital Miguel Servet de Zaragoza ”No existe el niño vago” “Hay que eliminar de nuestro vocabulario la palabra “vago”. Y no existe el niño vago, porque para serlo hay que tener un concepto del trabajo, una organización, un cerebro maduro…” 
 
Así que cuando un niño dice que no quiere ir al colegio tenemos que prestar mucha atención a lo que sucede. Detrás puede haber problemas específicos de aprendizaje, trastornos del neurodesarrollo, deficiencias visuales o auditivas, malos hábitos de estudio, alteraciones emocionales o incluso apatía y desinterés por las materias que se imparten. Todas estas causas inciden en su rendimiento y no puede seguir el ritmo escolar normal. 
 
En un mundo ideal la solución sería una enseñanza más participativa. La solución para evitar a la larga el fracaso escolar es ofrecer a los niños una enseñanza que les interese. En este sentido, la psicóloga Jara Acín coincide con que “habría que crear grupos y clases activas. El esfuerzo de los tutores iría encaminado a estar atentos a las particularidades y aptitudes de cada alumno y reforzar aquello que se le da bien». Pero la realidad a veces es muy diferente. Incluso hay algunos maestros que atienden a aquellos con más aptitudes y a los demás los dejan arrinconados. El alumno lo interioriza y se va encerrando en sí mismo. Al final actúa como se espera que lo haga. Y pasa igual con los que tienen fama de traviesos, es la profecía de obligado cumplimiento. Y sucede si no se detecta y no se corrige (al educador) a tiempo.
Hay que estar más que atento. A veces basta con darte cuenta de que algo está pasando y puede ser tan sencillo como que tu hijo no entienda lo que lee y se encuentre frustrado y avergonzado (el caso de mi hijo al principio de este curso en 1º de primaria) o por acuciarle y querer imprimir un ritmo más acelerado para lo que el niño pueda estar preparado, a veces el problema reside en la falta de madurez para asimilar lo que  se le pide porque no está adecuado su desarrollo madurativo  («La mayor parte de los fracasos nos viene por querer adelantar la hora de los éxitos» que decía Amado Nervo) pero a lo peor puede ser algo más complejo.
Una dificultad de aprendizaje o algo más serio no se puede diagnosticar solo por un síntoma sino que hay que hacer una buena historia clínica desde los primeros años y debe de intervenir un equipo de profesionales para tratar a cada niño de forma particular y adecuada. 

 

Fuera de la escuela

 

Capítulo aparte son las actividades extraescolares. Hay que exponer a nuestros hijos al éxito, si tenemos que completar su horario con actividades, llevarles a aquellas cosas en las que el niño se divierta y destaque, ya son suficientes horas de inglés, matemáticas o lo que quiera que sea en lo que el niño fracase, pero aún sería mejor que esas horas las dedicaran simplemente a jugar,  porque para que un niño aprenda debe jugar mucho, porque el niño que juega aprende mejor. en nuestro sistema lleno de deberes y de actividades no se le acaba de dar al juego y al esparcimiento la importancia que tiene.
 

Y ahora una pregunta de las de «para nota»… ¿Tu hijo sabe jugar?

 

Son frecuentes los comentarios de madres de niños que han sido adoptados que se preocupan porque sus hijos no juegan , o juegan solos o si juegan tienen que estar acompañados por ellas.
Pues una vez más nos corresponde a los padres desarrollar esta habilidad social de la que muchos de nuestros hijos parecen estar exentos.Hay niños que para sus juegos requieren nuestra atención completa, si no no juegan , pero esto no debe llevarnos a engaño: que el niño no quiera separarse de nosotros no es que esté apegado a nosotros de una forma sana y con un vínculo afectivo sólido, sino que tiene tanto miedo a ser de nuevo abandonado que no quiere perdernos de vista, es decir no se siente seguro y puede que esta sea la razón que le impide explorar su entorno (aprender), jugar con otros niños o hacerlo sólo sin miedo. En ocasiones confundimos “jugar solos” con “estar solos”, el juego individual es necesario pero no tiene porqué significar que el niño esté sólo en su habitación y se sienta «apartado».
 

Un libro que puede resultar de gran ayuda:

 

 
«Juegos que unen. Cómo solucionar los problemas de comportamiento de los niños mediante el juego, la risa y la conexión»  de la Editorial Medici.
Reseña:
Juegos que unen te ayudará a solucionar los problemas de disciplina con niños desde el nacimiento hasta los doce años, sin utilizar castigos ni recompensas. 
El libro ahonda bajo la superficie de los conflictos típicos abordando las emociones subyacentes que pueden conducir al comportamiento difícil.
Este divertido y revolucionario enfoque para padres os mostrará cómo: Conseguir la cooperación evitando al mismo tiempo las luchas de poder. Reducir la rivalidad entre hermanos y el comportamiento agresivo. Solucionar los problemas con los deberes e irse a la cama. Ayudar a tus hijos a superar sus miedos. Fortalecer la conexión con tus hijos. Llenar tu casa de risas y alegrías.
 
El verano ha llegado y el curso se acabó en este paréntesis tenemos que procurarles a nuestros hijos experiencias nuevas y gratificantes y -bien formulado-, darles ocasiones para aprender a comprender y divertirse haciéndolo , verbos que no son incompatibles ni siquiera en verano.

 

Próximo post : «Juegos que unen, juegos de apego» , Por Concepción Martínez Vázquez, Psicóloga y Pedagoga  que desde su imprescindible blog Resilencia Infantil , Apego, parentalidad y buen trato compartirá con nosotros un ameno e interesante  resumen  del libro que proponemos como lectura para estas vacaciones: «Juegos que unen»  de la Doctora Aletha J. Solter
Notas escolares y resultados emocionales

Notas escolares y resultados emocionales

maestrosMuchos niños han acabado el colegio y o bien ya las han recibido o están esperando las notas. Es un momento difícil porque  estas no van a reflejar los verdaderos esfuerzos de nuestros hijos, ni sus logros, ni sus esfuerzos, aún cuando las calificaciones sean excelentes en ningún caso reflejarán la realidad de lo conseguido. Cada evaluación, cada asignatura se valorará con unos números que nada tienen que ver con lo que nuestros hijos han trabajado con  sus aprendizajes, con las lecciones emocionales que hayan podido asimilar .

 

 Los problemas no son por ser adoptados sino por haber sido abandonados o haber estado institucionalizados. 

La adopción, hay que precisar que no es, generalmente,  lo que causa los problemas a los niños en el colegio sino en todo caso las dificultades vienen derivadas de lo que han vivido antes de ser adoptados o tal vez de la manera en cómo ellos viven la adopción. Por eso no todos los niños que han sido adoptados tienen problemas en la escuela, y si acusan problemas de aprendizaje es  debido a la falta de estímulos o a la deprivación que sufrieron anteriormente a haber sido adoptados.

Por otro lado, los padres, debiéramos de tener muy claras las capacidades reales de nuestros hijos en el momento en el que se encuentran, tenemos que ser conscientes de lo que nuestros hijos se han esforzado o de las limitaciones emocionales que les han condicionado durante el curso: si han sufrido algún impacto emocional (en niños pequeños entender que significa por ejemplo, no haber estado en la barriga de mamá) evaluar por qué momento atraviesan en su relación con sus seres más próximos, si sienten seguridad emocional y afectiva, y si su autoestima, por lo general poco reforzada, atraviesa por algún momento especialmente delicado. Tenemos que ser conscientes de lo que nuestros hijos se han esforzado o de las limitaciones emocionales que les han condicionado durante el curso. Cada día, desde septiembre, y valorarlo. Nadie mejor que nosotros sabemos cuánto vale un pequeño avance, un síntoma de desarrollo madurativo, una buena disposiciónante los retos o el coraje con que enfrentan sus miedos y sus frustraciones cada día.

Valoremos sus logros épicos y no nos quedemos con sus sistematizadas calificaciones.

Los padres queremos que nuestros hijos lleguen a desarrollar todas las capacidades y nos gustaría que estas fueran acompasadas con su edad cronológica, pero en un gran número de casos esto no suele ser así, por lo que tenemos que ajustar nuestras expectativas a la capacidad que nuestro hijo ostente en este momento. Priorizar sus logros y valorarlos en su justa medida tal vez nos competa a nosotros y deberemos saber hacerlo por encima de sistemas educativos y de educadores.

Pero no todos los padres asimilan unas bajas calificaciones de la misma forma y  ayudarles  existen manuales como Adoptar, integrar y educar es una guía de orientación para educadores y familias que trata de reflejar todo esto y ofrece las siguientes pautas y consejos.

 

Los padres y el aprendizaje

 

padres1Los educadores deberían percibir las emociones que el aprendizaje de los hijos despierta en los padres adoptantes. Para algunos de estos padres resulta difícil aceptar que su hijo tiene dificultades para aprender. Pueden llegar a sentirse responsables del problema y percibir que de alguna manera han fracasado. No han fracasado, y la escuela puede ayudarles a comprender esto. No es aconsejable que se dejen llevar por su angustia. Esta actitud puede transmitir al niño la idea de que están sufriendo por él.

Los padres, en algunos casos, pueden mostrar un sentimiento de enfado hacia el niño porque interpretan sus dificultades como una crítica a su forma de crianza.

El hecho que el niño necesite ayuda especial quizás les avergüence y pueden considerarlo como una desvalorización de su capacidad para ser padres. El niño puede percibir esta situación y sufrir, sentir que defrauda las expectativas depositadas en él, y actuar, en consecuencia, mostrando conductas violentas o de retraimiento.

En ocasiones, los padres adoptivos pueden estar sobre involucrados en el desarrollo y en la educación de sus hijos.

Los niños se sienten bien con ellos mismos cuando el medio les proporciona apoyo y seguridad. Si el entorno del niño se muestra  demasiado crítico, el niño se sentirá incapaz de realizar una tarea.

En todos los casos, y más aún en estas situaciones, los educadores deben ayudar a los padres a aceptar a sus hijos y hacerles sentirse bien con ellos mismos a pesar de sus limitaciones.

Los maestros pueden ayudar a los padres a:

 (Aunque desgraciadamente en muchas ocasiones somos los padres los que intentamos que los maestros entiendan)

Aceptar las limitaciones de sus hijos.

Descubrir sus habilidades.

Aceptar las aptitudes de sus hijos.

Comprender que las habilidades de sus hijos pueden ser distintas de las de ellos.

Valorar los éxitos en función de las capacidades y limitaciones de sus hijos.

Apoyar y elogiar los éxitos, por pequeños que sean.

Ayudar a sus hijos para que acepten sus dificultades y que se sientan orgullosos de sus logros y habilidades.

Aceptar a sus hijos tal como son, entonces ellos se sentirán libres para ser ellos mismos. Así surgirán sus capacidades.

 

Apego y aprendizaje van unidos

 

Es necesario valorar la cantidad y dificultad de los aprendizajes, teniendo en cuenta la situación particular de cada niño, y ser realistas con los objetivos y ritmos de aprendizaje, que deben ser acordes a la madurez de cada niño en particular.

Alaprendizaje33gunos de los niños pueden reclamar más atención y protección que el resto de la clase.

Hay que alabar sus  logros, por pequeños que puedan parecer, mostrándoles constantemente que se les valora, animarles para que sean más productivos.

Los niños no suelen presentar avances académicos hasta que no se sienten suficientemente seguros y apoyados en el nuevo entorno, y hasta que no han sido capaces de comprender la nueva lengua y todo aquello que les rodea.

Cuando los niños se sienten seguros se atreven  a explorar, a entrar en contacto con su ambiente y pueden aprender. En caso contrario, sus energías sólo se centran en la supervivencia.

 

El niño debe sentirse un individuo querido y deseado, así su actitud frente a lo desconocido será la de indagar y explorar lo que le rodea, sólo así podrá aprender.

Algunos niños pueden presentar un nivel inicial más bajo en su desarrollo, como resultado de sus carencias emocionales y ello puede tener repercusiones en su desarrollo global, en su seguridad y en el aprendizaje.

 

Esta guía para padres y educadores, consta de diez capítulos en 87 páginas,  y hace el siguiente resumen de este capítulo :

La falta de seguridad afectiva afecta a la capacidad de atención, de concentración y de memorización.

La dificultad para aceptar normas y límites guarda estrecha relación con el proceso de vinculación.
Lenguaje es comunicación, si los niños no han tenido posibilidades de interaccionar difícilmente hayan desarrollado conductas comunicativas.
Familia y educadores han de actuar coordinadamente en la valoración de los logros y dificultades de los niños para facilitar el desarrollo de todas sus capacidades.
Es necesario valorar la cantidad y dificultad de los aprendizajes que se proponen al niño según sus características particulares para establecer los objetivos y ritmos de aprendizaje acordes a su madurez.

Autores Lila Parrondo, Ana García, Mónica Orozco, María José Vidaurrázaga)

 Adoptar, integrar y educar es una guía de orientación para educadores y familias del Instituto Madrileño de la Familia y el Menor publicada en el año 2007 por la Consejería de Asuntos Sociales.

Muchos profesores empiezan a demostrar  sensibilidad con el tema del duro aprendizaje  de nuestros niños, pero para muchos padres este curso que termina les habrá parecido cada tutoría, cada nota en la agenda, como estrellarse con un muro infranqueable. Algunos de nuestros hijos repetirán maestr@s el curso que viene, otros estrenaran colegio y/o maestr@ ¿No sería una buena idea que  estas vacaciones los profesores se tomaran un tiempo para repasar este tipo de guías tan útiles y que contienen una información tan necesaria?

¿Y si jugamos para aprender mejor? Habilidades visuales y perceptivas y habilidades auditivas

¿Y si jugamos para aprender mejor? Habilidades visuales y perceptivas y habilidades auditivas

Por Beatriz G Luna

habilidades1El cerebro humano, al nacer, se encuentra inacabado. Si bien en el nacimiento ya está dotado de millones de neuronas, las conexiones que se realicen entre ellas en los primeros años de vida asentarán las bases de la personalidad y de todos los aprendizajes futuros. Esta mente humana está formada por distintas estructuras, algunas muy primitivas y otras increíblemente sofisticadas, y su maduración sigue unas fases de desarrollo que es necesario respetar y cubrir a fin de que la arquitectura cerebral sea lo suficientemente buena como para permitir al niño desplegar todo su potencial emocional y cognitivo, tanto en la primera infancia como en los año sde vida asentarán las bases de la personalidad y de todos los aprendizajes futuros. Esta mente humana está formada por distintas estructuras, algunas muy primitivas y otras increíblemente sofisticadas, y su maduración sigue unas fases de desarrollo que es necesario respetar y cubrir a fin de que la  arquitectura cerebral sea lo suficientemente buena como para permitir al niño desplegar todo su potencial emocional y cognitivo, tanto en la primera infancia como en los años escolares. Cuando ello no ha sido posible -en el caso de muchos niños adoptados, debido a las carencias sufridas en la primera infancia-, es preciso desandar el camino y ofrecer al niño los estímulos que preparan y reparan esas bases neuropsicológicas a fin de que el acceso al lenguaje, al razonamiento lógico, a la lectura, la escritura y a los aprendizajes  matemáticos pueda darse dentro de unas condiciones de normalidad. De este modo, ante un niño que presenta dificultades de aprendizaje, podemos llevar a cabo ejercicios que le provean de los inputs que su  cerebro necesita para organizarse.

A lo largo de sucesivos post vamos a presentar algunas actividades lúdicas y sencillas que se pueden llevar a cabo en el ámbito familiar con los niños y que les serán de gran ayuda para su desarrollo cognitivo.

Habilidades visuales y perceptivas

Dos tercios de la información que llega a nuestro cerebro lo hace por vía visual. Tan necesario es que el ojo esté en buenas condiciones para ver -y si no lo está, que se corrija con gafas o lentes de contacto-, como que la carretera que va del ojo al cerebro funcione correctamente para que seamos capaces de interpretar de manera adecuada lo que vemos. Algunos ejercicios que pueden ayudar a los niños a mejorar su función visual son los siguientes:

• Saltos con lápices de colores:

Se colocan frente al niño dos lápices de diferente color y se pide que los mire alternativamente cuando se le vaya diciendo (azul – naranja – azul…). Se ponen a derecha e izquierda y arriba y abajo.

• Juegos de percepción visual:

Juegos como el tangram, encontrar las diferencias, buscar dibujos ocultos, dónde está el personaje, etc, son de gran ayuda para preparar la visión para la lectura.

Habilidades auditivas

Nuestra voz sólo puede reproducir lo que nuestro oído es capaz de captar. Así pues, si queremos que los niños tengan un buen dominio del lenguaje, tendremos que empezar por entrenar su audición.

• Discriminación auditiva:

El objetivo es conseguir una mejora en la capacidad para distinguir entre sonidos, a fin de detectar las diferencias existentes en el lenguaje oral, tener una adecuada percepción auditiva y poder emitir una respuesta congruente. Se pueden realizar actividades de discriminar entre sonidos de instrumentos musicales: Se colocan frente al niño tres instrumentos de los que hay por casa (pandereta, flauta, maracas, por ejemplo), se le pide que mire para atrás o cierre los ojos y se hace sonar uno de ellos. El niño tiene que decir cuál ha sonado. También se puede hacer con fonemas: se dice un fonema (“mmmm”) sin que el niño nos vea los labios y tiene que señalar cuál ha escuchado (se pueden utilizar las letras que se pegan en la nevera).

Próximamente:   Habilidades táctiles y habilidades motrices

Dificultades de aprendizaje

Dificultades de aprendizaje

Por Beatriz G. Luna.

Orientadora y Mediadora Familiar.
Especialista en Neuropsicología y Educación. 

Clipboard01

Es frecuente que los hijos adoptados al llegar a casa muestren grandes avances en muchos aspectos. El aprendizaje de la nueva lengua suele ser uno de los más llamativos. Sin embargo, al empezar la escuela, o al comienzo de la educación primaria, nos podemos encontrar con la existencia de retrocesos, los maestros nos comunican que los niños no avanzan al ritmo de sus compañeros, que van con retraso, que muestran dificultades para adquirir ciertas habilidades o que manifiestan lagunas que, según va pasando el tiempo, van creciendo. Al principio nos dicen que cada niño tiene su ritmo, que es cuestión de tiempo, que los niños son esponjas. Con el devenir de los cursos académicos, los retos escolares se van haciendo cada vez más complejos y aquel niño activo y espabilado se va quedando rezagado, a pesar del mucho esfuerzo suyo y de su familia. Es entonces cuando empiezan a surgir los diagnósticos y las etiquetas y cuando aflora el concepto de “dificultades de aprendizaje”. Es entonces,  también, cuando los padres nos encontramos desorientados y contra las cuerdas de un sistema educativo poco flexible y que a menudo carece de herramientas para ayudar a nuestros hijos.

(más…)