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Progenitora, madre de nacimiento, madre biológica, la señora que te llevó en la barriga,la mamá rusa, china, etíope… o simplemente ella. Muchas y variadas son las expresiones que se usan para hacer referencia a quienes compartieron con nuestr@s hij@s los primeros nueve meses de sus vidas.
Cada una denota un sentimiento, unos más cercanos y otros más lejanos, pero lo que es  indudable es que, aunque a veces se trate de obviar, es una persona que forma parte de nuestras vidas de una forma muy especial.
Una parte de ella está en nuestr@s hij@s, de manera que si rechazamos o ignoramos esa parte, estamos ignorando o rechazando una parte de ell@s.
Además, la forma en que ella vivió el embarazo, si lo hizo desde el miedo, el rechazo o la ambivalencia o si lo hizo desde la aceptación y la alegría, fueron los primeros sentimientos que vivieron nuestr@s hij@s, sentimientos que, según las últimas investigaciones en psicología prenatal, marcan la forma de ver y de entender la vida.
A pesar de ser tan importantes pocas veces las hemos oído. Son voces silenciadas por el dolor, la vergüenza, y el miedo al rechazo de una conducta que la mayoría de la sociedad condena.
Hoy queremos escucharlas, al menos a algunas de ellas. En sus propias palabras o a través de quienes, ya adult@s, han buscado sus orígenes y se han reencontrado con ellas, porque en esos relatos también oímos sus voces.
Algunas de sus experiencias nos son cercanas. Otras nos resultan ajenas, lejanas. Sin embargo, en uno y otro caso veremos que los sentimientos son los mismos, porque, en definitiva, éstos no entienden de distancias, culturas ni países.
Oír sus voces, sin duda, no nos dejará indiferentes.

 Cara a cara con la madre biológica

0067fabPor Brenda Padilla Ericksen. Periodista y Docente

Creo que es fácil pintar la madre biológica en blanco y negro. O fue una santa, una víctima o fue una pecadora, una mala madre que no quiso a su hijo o su hija.
Personalmente, tiende a idealizar a la madre biológica. Cómo madre, sólo puedo imaginar que le fue duro separarse de su hija. Siento mucho por ella. Siempre pienso en mi tía, que fue «madre biológica» y que sufrió tanto por tener que separarse de su hija, que quiso quedarse con ella, que nunca perdonó a mi abuela por no darle una oportunidad… También pienso en mi hermana, que estaba a punto de convertirse en «madre biológica», pero que decidió quedarse con su hija después de que mi tía le contara su experiencia… Mi hermana – que ahora descansa en paz – no fue una santa, pero fue una mujer real, que a pesar de todos sus problemas, quería a su hijo.
Y así, quizás, imagino a la madre de mi hija…
Pero durante los últimos años, he leído decenas y decenas de historias de personas que se han reunido con sus madres biológicas. Y así, he conocido diferentes visiones que los hijos pueden tener de esos personajes tan importantes. Lo que sigue no pretende catalogar todas las caras posibles de las madres de estos encuentros – sino simplemente compartir algunas de las que he conocido en estos escritos.
Para mí, los retratos que encuentro, muchas veces no representan tanto a las personas, sino a las expectativas que tuvieron al encontrarse. Si un hijo espera una cosa y se encuentra con otra, puede que sea muy difícil.
Por eso es útil – e importante – que las personas adoptadas tengan a su disposición, la ayuda de un profesional – un mediador familiar o un psicólogo de los servicios de postadopción – que le puede ayudar a prepararse antes de encontrarse con una figura que tanta importancia ha tenido en su imaginación, sus fantasías, durante tanto tiempo. Hay que hacer consciente las expectativas de cada uno en preparación para la realidad.
Sin más, estas son algunas de las madres que he conocido a través de estos relatos …

Madres Encantadas y Aliviadas

No sé que porcentaje de las madres biológicas reciben a sus hijos de esta manera porque puede ser que estos son los casos que reciben más atención. Es lógico que alguién que ha tenido una buena experiencia quiere compartirlo con los demás y que los demás queremos conocer estos cuentos de hada en que todo el mundo acaba felices, comiendo perdices…
Pero la verdad es que estas historias no siempre son tan sencillas como se pintan. Por ejemplo, después del encuentro puede que la madre vuelva a su vida para luego no mantenerse en contacto o para solo enviar una felicitación de cumpleaños una vez al año. Son desenlaces que pueden ser muy duros para un hijo que esperaba algo más, a veces mucho más. Otras veces son las madres quienes tienen altas expectativas y se encuentran con que lo único que su hijo quería era información y la posibilidad de verse, tocar el pelo de su madre, hacer fotos… Se sienten utilizadas.
Esto fue el caso de mi tía, creo – una mujer adoptada que también tuvo que dar en adopción a su primera hija. Cuando esta la localizó, mi tía estaba loca por conocerla. Llevaba años esperando. Pero mi prima, al parece, solo quería conocerla y volver a su vida – porque temía los celos de su madre, la única madre que conocía, la que la había criado.
Me da mucha pena que no disfrutaban de un apoyo profesional. Les pusieron en contacto una organización americana que tiene buena voluntad, pero que no parece comprender las complejas necesidades de estas personas. Mi tía estaba destrozada. Mi tía nos asegura que fue lo que le mató. Cayó en una profunda depresión y murió un par de años después con poco más de 60 años.

Madres Culpables/Tristes

Algunas madres biológicas conviven con un horrible sentimiento de culpabilidad por haberse separado de sus hijos. He visto que es dura para un hijo encontrarse con una madre en esta situación. Puede que se sienta una responsabilidad enorme hacía ella. Puede que no. Pero no es fácil ver este sufrimiento. Es algo que he observado quizás de forma especial en muchos de los encuentros entre hijos adoptados de Corea del Sur y sus familiares allí. Entra el tema cultural y la vergüenza que sienten por no haberse ocupado de los suyos. Las madres suelen llorar mucho y pedir perdon una y otra vez. Hace duro el encuentro.

Madres Locas

¿Pero realmente está loca o es esto solamente es la impresión de un hijo que esperaba otra cosa totalmente distinta? En un foro de adopción en Internet, una mujer supuestamente de EE.UU. contaba que cuando conoció a su madre biológica se encontró con una fanática religiosa que no hablaba de otra cosa. Le chocó muchísimo y le pareció más loca que la luna. Se fue corriendo de la reunión, riéndose con su marido, pensando en la suerte que había tenido al ser adoptada. Me gustaría conocer la versión de la madre, quién estaba encantada de poder conocer a su hija…

Madres Enfermas

También he leído el caso de una mujer que se encontró con una madre institucionalizada por una enfermedad mental. Fue difícil verla, pero no se arrepintió. Pudo hablarle, acariciarle, darle una sonrisa y hacer las paces con su destino.

Madres Posesivas

Esto no parece ser nada normal. Incluso parece ser muy, muy poco probable que un hijo se encuentra con esta situación, pero he conocido un par de casos de madres feroces que quieren reclamar a sus hijos – ¡aún siendo ellos adultos! Evelyn Burns Robinson es una de ellas. Es autora de «Adoption and Recovery» (Adopción y Recuparación). Es una escocesa que vive en Australia y es activista en contra de la adopción. Ella siente que fue demasiada jóven para comprender lo que iba a significar la separación con su hijo, que podría haberle criado perfectamente si hubiera recibido el apoyo adecuado y que lo que ocurrió fue una gran injusticia contra ella y contra él. Cuando le localizó ya era un jóven de quizás 18 años y según ella, le ha recuperado.
No es el único caso. Encontré una página en Internet supuestamente hecho por una madre biológica que había conseguido que su hija (mayor, pero no me acuerdo la edad) volviera con ella. Otra hija que había dado en adopción prefirió quedarse con su familia.
Pero esto no es normal. Primero, es poco probable encontrarse con una madre así. Segundo, lo normal es que al hijo, no le interesa esta actitud.

Madres Indiferentes

De vez en cuando he conocido casos de madres que han parecido o indecisas o indiferentes. Esto ser muy difícil para el hijo o la hija – sobre todo si llevaba tiempo buscando a la madre y esperaba mucho de la reunión. Pero hay que pensar que separarse de un hijo suele ser traumática para la madre y cada una resuelve esta trauma a su manera. Por un lado hay mujeres que consiguen apagar ese fuego en su corazón, por otro lado cada mujer es distinto y por mucho que queremos crear que hay un instinto maternal universal, no parece ser así – o por lo menos no siempre funciona de igual forma en todas. Hay madres que simplemente consiguen continuar con sus vidas y no tienen mucha interés en volver a encontrarse con el pasado.
El caso de la autora y activista Sherry Eldridge es un ejemplo. Después de conocer a su madre biológica, escribió en su diario:
«Hoy ha parecido como el día más largo. El viaje fue tan largo. Cuando les conocí, sentí miedo y algo desilusionada porque son tan diferentes. Se nota que Beryl (la madre bio) es muy artística por como se viste y como tiene decorada la casa. Me he enterado de que ni sabía cuando era mi cumpleaños. De verdad me olvidó después de mi nacimiento. Se hizo evidente cuando contó todos los acontecimientos duros de su vida – siendo yo uno de ellos. No tiene compasión. Duele. Muy dentro de mí, duele. Quería decirle, ‘Pensaba muy a menudo en tí.’ Estoy decepcionada porque pensaba que esto iba a ser una experiencia maravillosa pero es dolorosa… Me siento como una extraña, como no pertenzco.»

Madres No Madres

No he sabido como llamar a estas madres. Son mucho más que indiferentes o indecisas. Son madres que no reconocen ser las madres de las personas a las que han dado vida. En su libro «En Busca de Ana Fisher» (solo en inglés), Florence Fisher cuenta como encontró a su madre biológica y la engaño para quedar con ella en un restaurante. Dijo que era una persona investigando el árbol geneológico de su familia, era una prima lejana y quería quedar para conocer más. Cuando reveló su verdadera identidad, su madre dijo que no era cierto, que nunca había tenido un bebé que diera en adopción, que estaba equivocada… y se fue. Se fue tan aturdida que dejó su cartera en la mesa. Contenía todos los datos necesarios para comprobar que era de verdad la madre biológica de Florence…
Es el único caso tan extremo que he conocido, pero podría ocurrir por muchos motivos. Hay que estar preparado para la madre que sufrió un desliz para luego rehacer su vida totalmente sin jamás mirar hacía atrás, que quizás incluso se ha convencido a si misma de que no ocurrió nada…
De todas formas, tiene que ser un palo muy duro para una persona adoptada encontrarse con este tipo de realidad.

Madres Robadas

No nos vamos a engañar. Mientras que la adopción sea una solución ideal para el problema de millones de menores que necesitan familias, hay un porcentaje de irregularidad. Hay adoptados que se han encontrado cara a cara con grandes injusticias al encontrarse con sus familiares biológicos. Me acuerdo sobre todo el caso de un hombre de El Salvador (contado en el libro «Los de Fuera por Dentro» solo en inglés) que se encontró con que había sido robado de su madre.
¿Cómo se reaccionó? Seguía fiel a su familia adoptiva, a la que quería mucho y que no había hecho nada con malas intenciones. Pero «adoptó» a su familia biológica. Enviaba dinero a su madre en El Salvador para mantenerla. Tenía contacto con ella y otros familiares.

Madres Pobres

Como el chico de El Salvador, se puede encontrar con una madre necesitada. Esto puede suponer un gran dilema para el hijo que puede que no tenga suficientes recursos para ayudarla – como el chico antes mencionado. También noto como algunas personas adoptadas, al contar sus historias, mencionan el miedo que sentían de que sus familiares biológicos serían pobres y que se sentirían obligados a ayudarles de alguna manera o no saber o no poder ayudarles.
Es otro tema que se puede tratar con un mediador familiar. No hay una única solución. Es un tema sobre el que hay que reflexionar y hay que prepararse.

Madres Rebeldes

No es de extrañar que algunos se encuentran con que su madre fue la oveja negra de la familia. A veces ya ha muerto. Otras veces está desaparecida. Esto lo he encontrado varias veces. Entonces, suele ser a través de la abuela o alguna tía que el hijo consigue información, fotos y contacto con otros familiares.

Madres Felices y Realizadas

He querido reflefar algunos de los problemas o dificultades con las que se puede encontrar porque pone de relieve la necesidad de conseguir un buen apoyo antes de entrar en el proceso de buscar a la madre y encontrarse con ella.
Pero quiero destacar que hay realmente de todo. Lo que pasa es que incluso las madres más normales y corrientes, las más equilibradas y sabias – que han aprovechado su experiencia para ser más fuertes – necesitarán también de un apoyo para organizar, comprender y digerir esta experiencia.
Me acuerdo la historia de una madre biológica que explicaba que al dar a su hijo en adopción, estaba destrozada, pero se dió cuenta de que algún día podría re-encontrarse con él. ¿Qué tipo de madre quería que encontrara? Lo tenía claro: una persona feliz. Una persona que había superado el mal trago de su vida y que había hecho algo con su vida. Una persona que tenía algo que ofrecerle… no una persona amargada, deprimida y rencorosa. Así que se dedicó a construir la vida con la que soñaba. Y un buen día, apareció el hijo – y le pudo explicar qué es lo que pasó y cual era la decisión que tomó después.

Madres de Familia

También muchas veces los hijos adoptados se encuentran con que sus madres tienen más hijos – que después, rehacieron sus vidas, se casaron – a veces con el mismo padre biológico – y crearon una familia. Es otra realidad que muchas veces puede ser algo difícil de asimilar.
Madres Trabajadoras, Sábias, Sencillas, Complejas, Graciosas, Divertidas, Interesantes, Inteligentes, Artistas…
Cuando una persona adoptada se encuentra con su madre biológica quiere saber un millón de cosas, quiere saber si ciertas habilidades o intereses o talentos han sido herdados de sus familiares biológicos. Es importante destacar que las madres biológicas no se pueden encasillar o etiquetar o estereotipificar… Se pueden encontrar con cualquier cosa.

Madres Reales – de Sangre y Hueso

Entonces – ¿Qué pasa con las madres biológicas de las fantasias de las personas adoptadas? Una y otra vez leo y escucho los dos extremos – las madres prostitutas o las madres famosas, actrices y cantantes, ricas y bellas.
Pues parece que al final de todo, las madres biológicas no son más que personas reales con sus fortalezas y sus debilidades. Cada una ha tenido que buscar la forma de convivir con un hecho difícil y normalmente doloroso. Algunas han conseguido rehacer sus vidas, otras no. Pero no suelen ser ni ángeles ni demonios, sino personas de sangre y hueso.
¿Quién va a buscar a su madre biológica?
Todos nuestros hijos – si no de forma activa, lo harán de forma pasiva. Por eso vendría bien que todo recibieron asesoramiento y apoyo para comprender esta experiencia tan singular que les puede afectar tanto.

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